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Porqué hacer yoga y dónde practicarlo en la CDMX

La primera vez que conocí el yoga fue en el jardín de casa de mi abuela con la madre de una prima super hippie. Nos enseñó a mi prima y a mi a hacer el saludo al sol. Yo debía tener unos 7 años y me pareció curioso pero claro, no tenía ni idea de qué era eso.

Desde entonces ha evolucionado muchísimo tanto mi relación con mi cuerpo, como mis expectativas y formas de practicar el yoga.

Siempre he tenido problemas de espalda y esto me obligó en cierta manera a ser más consciente de mi cuerpo, a observarlo y a reconocer lo que no estaba funcionando correctamente. No fueron los miles de fisioterapeutas a los que fui los que me ayudaron, sino la práctica diaria del yoga justamente me ha ayudado a superar esto. Por fin he podido encontrar una dinámica por la cual soy capaz de identificar en qué partes del cuerpo se encuentra el dolor y trabajar en ellas a través del estiramiento, el equilibrio y sobre todo, una buena respiración.

Cuando empecé a practicar una profesora estuvo viniendo a casa. Luego probé el bikram yoga (yoga a 40º de temperatura). Y ya cuando me vine a vivir a México, clases colectivas y finalmente, la práctica yo sola en casa.

Aun así, creo que siempre es mejor empezar por ir a una escuela y ños sitios en la ciudad que te puedo recomendar, por que yo he ido y me han encantado son básicamente dos:

Hamsha Yoga es un centro de yoga en la calle Moliere 311, en Polanco. Es una escuela pequeñita pero super agradable. Las clases son pequeñas de 3 o 4 personas. Esto, para los que tenemos dolores, no tiene precio, porque la profesora te puede prestar una atención especial que en clases enooooormes no es posible.

Ahora también están organizando unos talleres sabatinos especiales para corredores y sesiones anti-estrés, pero sobre todo lo que hacen son clases desde las 7am hasta las 9pm para niños, y adultos principiantes y más avanzados.

Recuerdo con muchísimo cariño mis primeros meses en México yendo a estas clases, con esos pisos de madera y vistas a una terraza llena de plantas que te hacía olvidar que estabas en una ciudad tan grande y caótica.